Budismo
Antes de la llegada del budismo a través del reino coreano de Baekje, y los sabios de Silla, el shintoismo, consideraba la muerte como algo sucio repugnante, y oscuro, no había ritos funerarios, se echaban los cuerpos en fosas y se les prendía fuego. Aún hoy algo que sigue existiendo, es ese miedo a los espíritus de muertos en condiciones violentas, llenos de ira y dolor, y se pide para que los kami, no sean vengativos.
El budismo, arrojó sobre la muerte un halo de luz, que sirvió para transformar la idea de muerte. Para el budismo todo es fluir, devenir 卍 (manji), la vida es algo cíclico y la muerte es parte inseparable de la vida. Por lo cual aquella muerte abominable se transforma en una muerte, transcedente llena de esperanza, y también de desesperanza por abandonar una vida.
El haiku, ha reflejado en muchas ocasiones este sentimiento mezcla de esperanza y mezcla de desasosiego… La muerte no debe de ser algo obsesivo, pero es parte de nuestro nacer y vivir, y es prácticamente lo único de lo que estamos seguros en este mundo, (y de los impuestos, jeje), Todas las muertes en estos poemas, son pacíficas son naturales, no hay odio ni rencor, pero como el propio Gautama comnta en sus diálogos, la muerte es la amargura de esta vida insalvable.
El budismo al fusionarse con el shintoismo, produce el AMIDISMO un budismo único, que en japón es sostenido por la escuela Tendai y oficializado por el príncipe Shotoku, alrededor del año 600 (época Asuka)
Poco después entra en Japón una escuela de Budismo que se ha fusionado con el Taoismo, y que en china y corea se denomina C’haen, y en Japón se denomina ‘Zen’, que en Japón será sostenido por la escuela Nichiren. El Taoismo, a diferencia del budismo, entiende que la vida dentro de su fluir está necesitada de equilibrio entre puntos contradictorios IN 陰 (=yin) y 陽 YOU (=yang), es decir Cielo y Tierra, Positivo y Negativo, Útil e Inútil. Por lo que ante la muerte hay algo de vida, y ante el desasosiego, de la muerte hay esperanza por la vida que viene.

