Señorita Libertad
Dadme a los hastiados, a los pobres, a las muchedumbres que ansían respirar la libertad”
Grabado en su base aparece este poema de Emma Lazarus que refleja el ideal de esta colosal estatua: la democracia, la solidaridad y la libertad. Lady Liberty, como es conocida, es el símbolo de la creencia en un nuevo mundo, de una sociedad igual, con las mismas oportunidades para todos, y así, ella, con su antorcha, iluminaba los corazones, dándole la bienvenida a quien a finales del siglo XIX y principios del XX, arriesgaban su futuro en busca de estas cualidades, abandonando su tierra natal en busca de esas oportunidades y de esa libertad. Italianos, españoles, mexicanos… enfilaban la bahía de Nueva York, y la primera visión de esas nuevas esperanzas se la daba la estatua de la Libertad. De hecho, en la isla de Ellis, frente a la isla Libertad, fueron registrados casi 12 millones de emigrantes.
Francia regaló a Estados Unidos la Estatua de la Libertad, símbolo de la libertad para los oprimidos. Se encuentra en la ciudad de Nueva York en Estados Unidos. Este monumento es un regalo hecho el cuatro de julio de 1884, por el pueblo francés al de Norteamérica, en conmemoración a la alianza hecha por las dos naciones durante la Revolución Norteamericana.
Fue el historiador francés, Edoard de Laboulaye, quien propuso desde 1865 que su país hiciera un regalo conmemorativo a los Estados Unidos de Norteamérica, en ocasión del primer centenario de la firma de la Declaración de Independencia.
Aunque los aliados franceses de ese tiempo protestaron por la iniciativa, el escultor Frederic-Auguste Bartholdi viajó a tierras norteamericanas para entrevistarse con las autoridades. Un monumento como el que se proyectaba, tenía un costo demasiado elevado, por lo que se integró una Unión Franco-Americana para reunir fondos.
El costo total de la estatua, que fue de un millón de francos fue cubierto en su totalidad por el pueblo francés. Mientras tanto, los norteamericanos aportaron los 250 mil dólares necesarios para el pedestal.

