Loco por el desierto V
DICIEMBRE DESOLADO
No hay nieve
En el diciembre de Namibia
sólo el blanco de las espinas
arrojadas a este cielo como abetos.
no hay ningún muérdago
excepto aquel de fruto rojo
que se aferra al higo
yermo y como un árbol bÃblico.
no hay aire crujiente
para que campanillas o voces
tintineen,
ningún regalo de oro.
pero el escarabajo canta
amarillas canciones solares
haciendo pesebres
para pastores de cabras.
la estrella del desierto
brilla a través de la noche de Namibia
y nosotros traemos
cuarzos rosa para un Rey.

